El Código Civil argentino reconoce a los animales no humanos apenas como cosas: se pueden comerciar o explotar mediante trabajos forzosos o el extractivismo de sus cuerpos para la industria alimentaria y farmacéutica, donde son sometidos a crueles torturas hasta su muerte. Sin embargo, dentro de Latinoamérica, la Argentina ha sabido ser pionera respecto a la legislación animal, y actualmente se discuten nuevas ampliaciones en los derechos de los animales.
Sancionada en 1891, la “ley Sarmiento” promovió la protección ante casos de maltrato y actos de crueldad hacia los animales. Es a partir de 1956, que la ley 14.346 establece penas de prisión para este tipo de delitos, pero quizás el hecho de que sean demasiado bajas impide que se tome el tema con la seriedad que merece. Al día de hoy, una copiosa jurisprudencia acumula denuncias de explotación hacia animales y se les reconocen derechos de manera tardía, en algunos casos aislados. ¿Cómo se podrían unificar reclamos vecinales y combinar los esfuerzos de organizaciones de la sociedad civil para que cese la crueldad sistematizada hacia los animales no humanos?

En 2019, se conoció “el campo del horror” en Ezeiza. Entre 400 y 500 caballos permanecían en un predio sin comida ni agua, abandonados, muchos de ellos ya fallecidos. Su destino sería el matadero, para la faena y la exportación ilegal. Pero gracias a la intervención de organizaciones rescatistas, que denunciaron y accionaron rápidamente, los caballos fueron trasladados a refugios donde la mayor parte de ellos pudieron ser rehabilitados y hoy cuentan con una familia. “Caballos en Libertad” fue una de las organizaciones comprometidas con esta tarea, judicialización mediante, ya que el Estado reconoció que los caballos merecían vivir, y en mejores condiciones.

Sólo un par de años más tarde, en 2022, el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Contravencional y de Faltas N°1 de la Ciudad de Buenos Aires declaró como sujetos de derechos a 55 perros de raza dachshund, más comúnmente conocidos como “perros salchichas”. Los animales pertenecían a un criadero ilegal y estaban en condiciones de hacinamiento. Dada la sentencia, fueron entregados de forma definitiva a la ONG “Callejeros Casa Quiere”, la que podrá reubicarlos preferentemente mediante la adopción responsable. Este caso se suma a tantos otros criaderos que han sido descubiertos en el último tiempo, ya que constituyen un gran negocio en la clandestinidad. Perros, gatos y otras especies domésticas son reproducidos para inmediatamente ser encerrados en el menor espacio posible, sufriendo en condiciones indignas para su comercialización.
Xunmercadosinanimales es una iniciativa que busca “que Mercado Libre deje de comercializar animales, cualquiera sea su especie”. Denuncian que hoy, gracias a la información que circula en internet y en las redes sociales, es mucho más fácil conocer lo que está verdaderamente detrás de la cría y venta de animales. La facilitación de las plataformas de compra y venta online para esta industria, en su mayor parte clandestina, causa tal indignación, que ya llevan juntadas casi 300.000 firmas para su prohibición definitiva.

Mientras tanto, bajo el lema “Comprá, no adoptes”, numerosas campañas autoorganizadas impulsan la castración, adopción y cuidados de los “callejeritos”, animales que son domésticos pero sin embargo viven sin una familia, librados a su suerte. Sólo en las calles bonaerenses, hay más de seis millones de perros y gatos en esta situación, según datos del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires.

La recientemente formulada “Ley Sintientes” va un poco más allá, ya que supone a los animales como “personas no humanas”, reconociéndoles como sujetos en pleno derecho. Se trata de un proyecto que busca incorporar modificaciones y nuevos artículos al Código Civil y Comercial, para “adecuar el estatus jurídico de animales no humanos”, prohibiendo su comercialización y tortura. Este proyecto cuenta con un gran apoyo de organizaciones proteccionistas y voluntaries por el bienestar animal.

Según el sitio web del proyecto: “La ley no prevé diferencias entre animales que se consumen o que no se consumen, ni entre domésticos o no domésticos, sino que hace referencia a todos ellos en su conjunto. Lo cierto es que de manera directa la ley no va a generar cambios inmediatos en nada respecto de ellos, sino que es el primer gran paso para que se pueda accionar judicialmente en pos de generar cambios grandes desde ese ámbito. Una vez declarados personas no humanas sintientes, es la jurisprudencia, o sea los jueces, los encargados de resolver cada caso planteado. No cabe ninguna duda que esta reforma implica una gran mejora en cuanto a disminuir mucho el sufrimiento, sobrepasando lo que hasta ahora han permitido las leyes bienestaristas.”
Sería necesario impulsar un debate público sobre estas temáticas que nos invitan a cuestionarnos, desde una perspectiva ética, el especismo y la crueldad que este sistema de opresión supone para los animales no humanos. Perros y gatos ya están incorporados a nuestras familias multiespecie, y sin embargo hay mucho por hacer en cuestión de derechos. Abrir el juego a reflexionar sobre el lugar que ocupan otras especies animales en el mundo y en nuestras vidas, puede ser un proyecto ambicioso en “el país del asado”, pero necesario si nos imaginamos una vida más justa para todos los seres sintientes.
Fuentes:
- Ley 2.786 — http://argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-2786-283995/texto (1891)
- Ley 14.246 — https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-14346-153011/ (1956)
- Centro de Rescate y Rehabilitación Equino — https://centrocrre.org/
- “Caballos en Libertad” — http://caballosenlibertad.org
- “Proyecto 4 Patas” — https://www.proyecto4patas.org/
- Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires — https://cvpba.org/
- Proyecto de Ley “Sintientes” — https://leysintientes.org/ https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dsecretaria/Periodo2023/PDF2023/TP2023/1107-D-2023.pdf